Aquí nos encontramos… En la que es, sin duda, una de las ciudades más hermosas de España, declarada Conjunto histórico-monumental en 1974, y hoy además, mundialmente famosa y conocida tras ser oficialmente declarada el 11 de diciembre de 2004 el “lugar de la Mancha” cervantino, tras las investigaciones multidisciplinares realizadas por diferentes Universidades.

Ciudad de frontera, milenaria, cruce de caminos, testigo de batallas en sus territorios próximos que cambiaron el rumbo de nuestra historia; su origen próximo data de la colonia romana Antiquaria Augusta, aunque tiene antecedentes más remotos.

Destruida por la invasión árabe, la reconstruyeron familias judías y la llamaron Camila, siendo después testigo de importantes acontecimientos de la historia y la sociedad española, dejando su huella en el suelo, la cultura, la vida ciudadana, la estructura social y la arquitectura civil y religiosa de la ciudad, como puede comprobar el viajero en sus archivos, calles, plazas, iglesias, conventos o palacios, con cerca de 300 escudos nobiliarios en sus fachadas.

Cierren los ojos e imagínenselos paseando por sus calles…

En 1245 fue reconquistada por Alfonso VIII a los almohades, tras la victoria en la batalla de las Navas de Tolosa, y pasó a pertenecer a la Orden de Santiago, para después, en 1530, ser aldea de Montiel. En 1421 el Infante D. Enrique de Aragón y sus hermanos (hijos del rey de Aragón, Fernando) le otorgaron la Carta Puebla, tomando en agradecimiento a ellos el nombre de Infantes, y en 1491 el de Villanueva.

La Villanueva de los Infantes renacentista siguió creciendo hasta sobrepasar los 5000 habitantes a mediados del siglo XVI.



Felipe II la proclama capital del Campo de Montiel en 1573 y capital de Gobernación de la Orden de Santiago, influyendo considerablemente tanto en su zona de asentamiento como en las vecinas provincias de Albacete, Murcia y Jaén durante toda la Edad Moderna, extendiendo su influencia incluso hasta la provincia de Madrid.

Nuestra ciudad es un importante entorno cultural y espiritual de La Mancha en el Siglo de Oro, arrebatando a Alcázar la hegemonía mantenida por aquella villa durante el Renacimiento; y hombres ilustres vinculados a ella han sido, tanto los universales Cervantes, Lope de Vega y Quevedo, cuyos restos descansan en la ciudad, como Santo Tomás de Villanueva, su patrón, el humanista Jiménez Patón, que fundara su Universidad o el artista Francisco Cano, por citar sólo a uno de ellos.

Declarada Ciudad de 1895, en 1916 pasó a llamarse Infantes, recuperando en 1955 el nombre actual de Villanueva de los Infantes.

Sus atractivos turísticos son numerosos y variados:

 

Junto a los monumentos, la luz mágica y el paisaje castellano de los mil tonos y reflejos; las numerosas fiestas populares, como los Mayos y las Cruces, famosas en toda España, con sus 40.000 participantes; las procesiones de Semana Santa, con una preciosa imaginería; un importantes calendario de actividades culturales y lúdicas; y sus romerías y festejos que acogen con la típica hospitalidad manchega a los visitantes, ofreciéndoles, además de arte y naturaleza, su cuidada gastronomía, con las cien variedades de la perdiz, los inigualables galianos y los pistos a la manera tradicional, y el casi desconocido y sorprendente cordero manchego –suave, frágil y sabroso- como abanderados de sus platos.

Villanueva de los Infantes se encuentra situado al sureste de la provincia de Ciudad Real, dentro de la Comunidad Autónoma de Castilla La Mancha.

Dista de Madrid 216 Km por la N-IV, desviándose en el punto kilométrico 171 (Manzanares), y recorriendo 45 Km. en dirección a Albacete hasta La Solana, desde donde llegaremos a Villanueva de los Infantes.

Si se viene desde el sur por la N-IV, cogeremos el desvío en Valdepeñas, en dirección a Albacete por la CM-412, que nos llevará después de 30 Km. a Vv de los Infantes.

Desde Levante se accede por la CM-412.

La distancia a Ciudad Real es 92 Km y a Almagro 70 Km, ambas también por la CM-412.